Un repaso al Socialismo Bolivariano del Chavismo Venezolano y su influencia en América Latina

 Venezuela

 

Por Luis Domenech

Kibett Z. Bertrán es un periodista hondureño, presentador y comentarista deportivo, que pertenece al Partido Nacional de su país, un partido de derechas que se presento y ganó las recientes elecciones de 2025 , y que acaba de publicar un video en su canal de TikTok en el que explica detalladamente las relaciones del Chavismo venezolano con el acceso al poder de los partidos de izquierdas en las elecciones de los países latinoamericanos a lo largo de los últimos 20 años.


Hugo Chavez accedió al Gobierno venezolano mediante un fallido golpe de estado en 1.992 por el que fue encarcelado, para ser liberado dos años después por el Presidente Rafael Caldera. Después fundó el partido político Movimiento Quinta República con el que se presentó a las elecciones presidenciales de 1,998, y reelegido en las del año 2.000 en un segundo mandato que duró hasta 2007, manteniéndose en el poder tras una serie de vicisitudes no siempre democráticas, hasta fallecer en Cuba tras ser tratado de un cáncer en Marzo de 2013.

Durante su etapa de gobierno, en principio la vida mejoró para los venezolanos mas pobres gracias a los fuertes ingresos que el país obtenía por aquel entonces de la industria del petróleo, lo que llevó a la caída de los índices de pobreza y a mejoras en la alfabetización y a la mejora de ingresos. De este modo,  la calidad de vida mejoró aparentemente, principalmente entre 2003 y 2007, sin embargo, algunos de estos programas han sido objeto de investigaciones por las sospechas de la existencia de una red de corrupción, como en el caso del Plan Bolívar 2000, un esquema que llevaría medicinas y alimentos a las casas de los venezolanos. Al final de la presidencia de Chávez, en la década de 2010, la economía del país empezó a tambalearse, mientras que los índices de pobreza se incrementaban y la inflación se elevaba. De nuevo la escasez  hacía su aparición y la crisis energética volvía, lo que sus críticos achacaron a las equivocadas acciones económicas de su gobierno en años anteriores, como los controles de precios y el gasto «excesivo e insostenible» en ayudas a países y partidos políticos afines. Durante su presidencia, el país experimentó un aumento significativo de la criminalidad, especialmente de la tasa de homicidios y en sus últimos años aumentó la de la corrupción en el gobierno, el ejército y la policía. El abuso de leyes habilitantes y de formas de comunicación definidas como «propaganda bolivariana» también fueron polémicas.

Políticamente, Chavez alineó a su país con Cuba, Rusia y China, y asistió como ya die con recursos económicos a los partidos de de izquierdas de Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador), Tabaré Vázquez y Pepe Mujica (Uruguay), Lula da Silva (Brasil), Néstor Kirchner y Cristina Fernández (Argentina) y Daniel Ortega (Nicaragua) para que se mantuvieran o accedieran a poder en cada proceso electoral en lo que se llamó la «Marea rosa» en Latinoamérica.

Chávez jugó un papel decisivo en la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, el Banco del Sur y la red de televisión regional TeleSUR. Sus ideas, su estilo y sus propuestas están relacionadas con el bolivarianismo y el Socialismo del siglo XXI

Tras la muerte de Hugo Chávez, Nicolás Maduro llegó al poder en 2013 , y encabezó desde entonces un aparato estatal opresivo que saqueó el país y encarceló, torturó y asesinó (o hizo desaparecer) a muchos venezolanos. Millones huyeron del país, ya sea por miedo, por la falta de oportunidades derivada del colapso económico o por la desesperación ante las condiciones políticas y sociales cada vez más desoladoras.

El colapso económico del país se debió en gran medida a la mala gestión y al "amiguismo cleptocrático" del chavismo que Maduro hizo "madurar", para dotar a su gobierno de un sistema en el que el poder estatal se secuestra para el enriquecimiento personal de la élite gobernante. Este sistema es incluso más destructivo que el llamado "capitalismo de amiguismo", donde el éxito empresarial depende de las estrechas relaciones con el Estado (y que sugiere una economía funcional). El indicador icónico del amiguismo cleptocrático en este caso es el declive de la industria petrolera a través del saqueo. 

Venezuela posee las mayores reservas de petróleo conocidas del mundo, mayores que las de Arabia Saudita , pero su industria se encuentra en una situación desesperada por su obsolescencia y su falta de mantenimiento. La producción había estado cayendo durante algún tiempo ya en la etapa de Chávez, pero se desplomó bajo el gobierno de Maduro. Si bien parte de esta disminución de la producción fue impulsada por las sanciones estadounidenses, la causa principal fue la mala gestión gubernamental y la fuga de mano de obra calificada, siendo en sí misma una consecuencia de la represión estatal y de la desaparición de muchos trabajadores cualificados.

A medida que los ingresos petroleros disminuyeron, la mayor parte del flujo de ingresos se destinó a los aduladores del régimen entre los que están los mas de 2.400 generales de su ejército, la policía, así como al aparato represivo y el paramilitar destinado al "mantenimiento del orden" que vieron mejorados sus ingresos por chantaje, el robo y la sustracción de bienes ajenos. A pesar de la crisis económica, hay quienes se benefician del saqueo de los recursos gubernamentales. Entre ellos se incluyen los soldados rasos de la turba de renta del régimen, quienes tienen acceso a alimentos y productos básicos subsidiados, en gran medida inaccesibles a la ciudadanía salvo en un floreciente mercado negro, y por supuesto para la élite del país, que tiene acceso a divisas, siempre y cuando el debilitado banco central del país tenga dólares en sus arcas.

La industria petrolera venezolana mejoró, en parte, gracias a la invasión rusa de Ucrania en 2022. La necesidad de Estados Unidos y Europa de reducir su dependencia del gas y el petróleo rusos al que no podían acceder, impulsó a Estados Unidos a otorgar licencias temporales especiales que permitieron una cierta recuperación de las exportaciones petroleras venezolanas. Esto creó una paradoja: en los últimos años, Estados Unidos ha incrementado las compras de petróleo venezolano, lo que ha permitido que Maduro se mantenga en el poder. Estas compras estadounidenses, en parte, explican por qué el régimen logró robar  gracias a los ingresos del petróleo las últimas elecciones de forma tan descarada, apostando a su impunidad. Fue un error de cálculo tanto de Europa como de los EE UU.

Durante el Chavismo, Venezuela fusionó la  ideología socialista, populista e internacionalista con la economía política. Su régimen se solidarizó en gran medida con regímenes de izquierda en otras partes de la región y más allá, muchos de los cuales se beneficiaron del petróleo venezolano barato. 

Llegados a este punto, Donald Trump que estaba ayudando al régimen de Maduro a dar salida al petroleo venezolano destinado a Cuba, China, Rusia, España, y los EE UU principalmente, de pronto le entra en ansia por capturar a Maduro para juzgarlo en los EE UU por narcoterrorismo y hacer que Venezuela sea administrada por el trumpismo con lo que queda del chavismo en el gobierno de Caracas, a los que mantiene como testaferros del gobierno norteamericano.

En la operación de secuestro por parte de los Delta Force, murieron 32 cubanos que protegían al Presidente de Venezuela y a su mujer, algo extraño es que soldados de un país garanticen la protección del Presidente de otro. Según fuentes venezolanas conocedoras de las interioridades del gobierno, se dice que esta escolta era una imposición cubana que tenia la misión de no permitir que en caso de intento de detener a Maduro, bien por agentes venezolanos o por agentes extranjeros, este siguiera con vida tratando de evitar que este saliera del país y hablara.

El aparato cubano, que conocía que Maduro estaba expuesto, no quería que este saliera con vida por temor a que pudiera contar lo que es un secreto a voces: el verdadero capo de la la logística de la droga es el Gobierno cubano. Lo ha sido siempre desde la década de los Ochenta, cuando Fidel Castro pactó con Pablo Escobar y Carlos Lehder, jefes del Cártel de Medellín, el intercambio de armas por droga. Armas soviéticas suministradas por Cuba a la guerrilla del M19, a la cual pertenecía el actual presidente de Colombia Gustavo Petro,  que  luego Castro cobraba en cocaína que llegaba en avionetas desde Colombia al aeropuerto de Varadero, para posteriormente ser vendida a los traficantes de La Florida que la transportaban en narcolanchas llamadas "cigarrette boats" desde Cuba hacia territorio de los Estados Unidos. 

Por esta vía, Cuba aspiraba a conseguir tres triunfos: apoyar la insurgencia armada en Hispanoamérica, ingresar decenas de millones de dólares en su particular cuenta bancaria y contaminar a la sociedad norteamericana con el veneno de la drogadicción. Esto no es nuevo, pues ya la DEA informo de ello en la década de los ochenta al entonces presidente Ronald Reagan. No se trataba de delincuentes convencionales, sino de una agresión por parte de un Estado enemigo y hostil como el cubano que cometía un grave delito contra la salud pública de la población norteamericana.

Este trasiego disminuyó,  y tuvo interrupciones durante un tiempo, hasta la llegada al poder de Hugo Chávez, quien recibió el apoyo y asesoramiento del régimen cubano para instaurar una dictadura militar y reanudar el negocio del narcotráfico. Lo demás es historia reciente y muy comentada. Qué a los americanos les interesa el petróleo de Venezuela no es noticia, tampoco lo es que quieran evitar que este petróleo llegue a los cubanos, los rusos, los chinos, los iraníes, o cualquier otro de los enemigos de los intereses estadounidenses.

En España el dinero procedente del chavismo venezolano se ha vinculado sobre todo a contratos de asesoría, fundaciones y presunta financiación política ligados al entorno de Podemos y a tramas de blanqueo conectadas con PDVSA, aunque varias causas clave han sido archivadas por los tribunales españoles. Los nombres que más aparecen en investigaciones y documentos son la fundación CEPS (Centro de Estudios Políticos y Sociales)y figuras como Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa, Jorge Lago, Ariel Jerez y el exembajador Raúl Morodo, siempre con un grado de controv ersia entre lo que se ha probado judicialmente y lo que ha quedado solo como indicio o testimonio.

La Asamblea Nacional de Venezuela abrió en 2016 una investigación sobre si los más de 7 millones de euros canalizados a la Fundación CEPS buscaban “cambios políticos” en España favorables al proyecto bolivariano, algo que en la narrativa chavista se planteaba como apoyar a “aliados naturales de la revolución bolivariana”. Podemos siempre ha negado que estos recursos constituyeran financiación ilegal del partido, y el Tribunal Supremo archivó las denuncias en ese sentido. Entre los profesores y consultores vinculados a CEPS figuran Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Jorge Lago, Ariel Jerez y Jorge Verstrynge, a los que documentos venezolanos describen como aliados políticos e intelectuales del proyecto bolivariano.

El exembajador de España en Venezuela Raul Morodo, también fue investigado por la Audiencia Nacional por recibir al menos 5,4 millones de euros de PDVSA mediante contratos de asesoría que los investigadores consideran ficticios, con posible delito de blanqueo y corrupción en el extranjero. Su causa engloba a más de cuarenta personas del entorno familiar y societario de Morodo, configurando uno de los principales casos de corrupción del chavismo con ramificaciones en España.

También está siendo objeto de la atención pública y mediática la relación del expresidente Zapatero con el régimen chavista,  y especialmente con Maduro  su vicepresidenta Delcy Rodriguez, que en princiò se suponía que era principalmente política y de mediación, y que ahora se le declara sospechoso de  blanquear las actividades del régimen y de ayudar a rebajar las sanciones y el aislamiento diplomático.

Hay además fuertes sospechas de blanqueo y de favorecer la salvación de las empresas aéreas Plus Ultra y Air Europa de la quiebra inyectando dinero público en estas a través de la SEPI, asuntos que están siendo investigados por la justicia española y por la Comisión Europea.

Este es un resumen de los supuestos trapos sucios del chavismo, y de ciertos políticos de la izquierda española dedicados al blanqueamiento del régimen chavista, y al supuesto enriquecimiento personal por el dinero procedente del petroleo venezolano cobrado por sus actividades caribeñas.


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