¿Es la escasez de lo necesario la antesala de algo peor?
Por Luis Domenech
Oct 4, 2021. Cuando hoy nos asomamos a las noticias y vemos que ocupan una gran parte de los noticiarios aquellas que están relacionadas con la escasez, nos preguntamos que es lo que está pasando. Las noticias provenientes de Gran Bretaña nos cuentan que no hay gasolina en las gasolineras, que hay disturbios y peleas por esta razón, que el transporte está colapsado, que no hay leche en las tiendas, porque las cisternas que la transportan a las plantas embotelladoras están paradas. No hay pollo, ni frutas, ni verduras en los estantes de los supermercados. Los británicos no pueden ir a su trabajo por no poder usar su coche.
De los Estados Unidos y de Europa nos vienen noticias de otro tipo de escasez. Faltan chips, lo que obliga a parar las plantas que los necesitan para los productos que fabrican, como los coches, las computadoras y gran parte de los aparatos eléctricos, como los electrodomésticos por falta de stock, y además escasean varias materias primas. China está sufriendo una crisis energética porque no da producido la energía que necesita, lo que obliga a parar las fábricas. Como consecuencia de esta escasez, los precios suben.
Hoy parece como si las cosas cambiaran de repente, pero no para mejor, sino para peor. Puede que estemos ante un tiempo que nada tiene que ver con la disponibilidad y la abundancia de lo que deseamos y necesitamos. Pero ¿Cual es la razón de que esté sucediendo esto?
Estamos acostumbrados a la vida en abundancia, si queremos algo, vamos y lo compramos, y siempre encontramos lo que buscamos. Umair Haque piensa que estamos llegando, sino hemos llegado ya, a una nueva era de escasez, que transitamos hacia una nueva economía con estancamiento y mas inflación. La pregunta sería: ¿Que es lo que está pasando, y que significado tiene?
El Covid puso al descubierto las debilidades de nuestro sistema. Cayó la demanda de numerosos productos, lo que tuvo como consecuencia un bajón en la producción de los mismos. En las cadenas de distribución surgieron numerosos problemas que causaron rupturas en la cadena de suministros, que afecto a empresas, negocios y particulares lo que agravó el problema de la escasez. Como se puede ver, los problemas vinieron en cascada, y los precios se dispararon. Pero este no es un problema momentáneo, el Covid lleva con nosotros mas de año y medio y el daño que está causando a la economía aún no está resuelto.
Citando de nuevo a Umair Haque, este dice que "el mundo pobre es la mano de obra de la economía global", pero las vacunas han llegado muy poco a estas zonas del planeta. Hay muy poca mano de obra, y China no basta para producir todo lo que occidente quiere comprar. Las empresas se han cargado con un gran problema cuando decidieron deslocalizar sus fabricas y centralizar la fabricación en China invirtiendo enormes sumas de dinero y transfiriendo sus tecnologías con la finalidad de ahorrar costes para mejorar sus márgenes de beneficio. Hoy estos márgenes se estrechan porque para hacer llegar sus productos al consumidor, sus costes logísticos han aumentado, y los retrasos se acumulan porque la logística no da abasto.
Los problemas medioambientales, las inundaciones, los huracanes, los incendios, etc., tampoco es que estén ayudando, mas bien se suman a agravar el problema logístico. La escasez actual de chips se debe al incendio de una fábrica. Hoy el riesgo climático es un item mas que los economistas y expertos ya están teniendo en cuenta.
El caso es que cuando algo escasea, su precio sube, tal y como manda la ley de la oferta y la demanda. Pero cuando suben los precios, estos tiran de la inflación hacia arriba y nuestros ingresos, lo que podemos hacer con ellos, nuestro poder adquisitivo se viene abajo. Al caer estos, la economía se enfría porque la demanda decrece. Las empresas reducen su fabricación, y por ende se producen despidos. En este momento las economías entran en depresión. Esto es lo que los economistas llaman estanflación.
Nuestras economías, las occidentales me refiero, llevan ya muchos años con crecimientos muy bajos, y durante algunos años atrás, incluso decrecieron. Era fácil pensar, que con un simple estornudo, todo se podría venir abajo. Además nuestra forma de crecer no era sana, pues para vender mas había que fabricar mas barato, y este modelo manufacturero provocó un aumento de los GEI que impulsó mucho mas de lo que deseábamos el deterioro del clima y el calentamiento global, pero seguimos en nuestros trece, sin corregir el rumbo de las cosas.
Hemos comprado coches, casas, ordenadores, hemos viajado por aquí y por allá, y para ello hemos tenido que tirar de nuestros ahorros o/y nos hemos tenido que endeudar. Ahora los precios suben, por lo que tenemos que pagar mas por las cosas que necesitamos, nos estamos empobreciendo. Los recursos básicos están disminuyendo, cuando no desapareciendo: la madera, el agua, la energía, los peces…, mientras que la población continúa aumentando a un ritmo de mil millones cada 5 años, por lo que llegará un momento en que esta linea roja de la supervivencia también se cruzará.
Pero llega un momento en que hay que ajustar las cuentas, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora toca pagar las deudas: las dinerarias con quienes nos prestaron dinero, las climáticas, como las sequías que dañarán aún mas las despensas agrícolas y ganaderas, que serán la causa de nuevas migraciones masivas, las sociales, pues todas estas crisis agravarán la desigualdad y serán fuente de movilizaciones, autoritarismos, conflictos e incluso guerras.
La solución desde luego no está en darle a la máquina de imprimir dinero, ni en inundar los mercados con dinero barato para estimular una economía basada en el consumismo y en el endeudamiento. Eso ha de empeorar las cosas mas pronto que tarde, pues cuando se cierre el grifo del dinero, vendrá la superinflación y la vida se va a volver mucho mas dura para todos.
Hoy puede que nos irritemos si no podemos hacernos con el último iPhone porque escasea en las tiendas. Será peor cuando lo que escasee sea la leche, el pan o el pescado. En 1972, se presentó un informe encargado por el Club de Roma, bajo el título de “Los Límites del Crecimiento”, que versaba sobre los crecimientos exponenciales de la población y la economía mundial, y que fue realizado mediante proyecciones y simulaciones obtenidas por ordenador. Dicho informe concluye que sin cambios sustanciales en el consumo de recursos, lo mas probable es que haya una disminución repentina e incontrolable, tanto de la población como de la capacidad industrial. Hoy en día sabemos que estos pronósticos son aún válidos, pues no se han realizado los cambios suficientes desde entonces para alterar el curso de los acontecimientos.
Así como nuestra civilización ha vivido durante décadas por encima de sus posibilidades, tanto desde el punto de vista financiero, el ecológico, el social o el político, ahora vienen las facturas que hemos de pagar y que pagaremos para que todas las cosa vuelvan a su sitio. Hemos sido cigarras despilfarradoras y derrochadoras como si todo fuera infinito, pero estos tiempos se acaban, y serán sustituidos por otros de escasez y de carestía de las cosas. Nos pareceremos mas a la Venezuela de hoy, y todos sufriremos las consecuencias. Bueno, todos no. Los muy ricos, y los que han sido hormigas, se adaptarán a las nuevas circunstancias y sobrevivirán durante mas o menos tiempo.
Queda lamentarnos de que habiendo podido detener todo esto hace tiempo, cuando se hicieron las primeras advertencias, hicimos oídos sordos a estas y desvalijamos nuestra propia casa: el planeta que nos da cobijo. Ahora ya es demasiado tarde para recuperarlo.

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